La palabra reproche viene del francés reproche y del latín vulgar repropiare (acercar, poner delante de los ojos o a la vista, echar en cara una falta, una vergüenza o una deshonra)
El reproche en juicio penal consiste en la valoración mediante la cual un juez determina que un individuo es culpable por haber cometido un hecho ilícito (típico y antijurídico), pudiendo habérsele exigido actuar de manera distinta; es decir, no evalúa solo el acto prohibido, sino la relación entre la persona y su conducta.
En una frase simple: «Pudiste obrar conforme a derecho, pero decidiste infringir la norma«.
Solo puede cumplir una determinada orden quien tiene la voluntad de acatar órdenes, es capaz de reconocer que esa orden esta dirigida a él y además puede conocer qué es lo que hay que hacer para cumplir esa orden; dicho de otra forma, el sujeto sabe que lo que hace no está jurídicamente permitido, sino prohibido.